By Mariana Hernandez-Montilla, Katie Devenish, Lucas Alencar, Rayna Benzeev, Pooja Choksi, Ida N. S. Djenontin, Matthew Fagan, Harry Fischer, Paola Isaacs Cubides, Thais Linhares Juvenal, Matilda Kabutey-Ongor, Judith Kamoto, Andrew Kinzer1, David Kroeker-Maus, Stephanie Mansourian, Felipe Melo, Daniel C. Miller, Sandy Nofyanza, Adithya Pradeep, Florian Reiner, Warrangkana Rattanarat, Niken Sakuntaladewi, Conghe Song, Laura Vang Rasmussen, and Johan A. Oldekop

Foto: M. C. Hernández-Montilla
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La restauración de bosques se ve frecuentemente como una solución a la crisis climática, la pérdida de biodiversidad y la mejora del bienestar de las personas. Gobiernos, empresas y donantes están haciendo grandes compromisos para la restauración de bosques, pero muchos esfuerzos aún tienen dificultades para tener éxito. Convocamos a 25 expertos -investigadores, profesionales, financiadores y asesores de políticas públicas- para identificar los temas sociales y ambientales clave que darán forma a la restauración de bosques en países de ingresos bajos y medios durante la próxima década. Emergieron siete temas.
Primero, muchas iniciativas plantan árboles de crecimiento rápido en los lugares equivocados. Estos pueden dañar los suelos, reducir la disponibilidad de agua y desplazar especies nativas.
Segundo, el bienestar de las personas y sus conexiones culturales todavía tienden a ser consideraciones secundarias en el manejo de bosques. Cuando las comunidades no tienen capacidad real de toma de decisiones, muchos proyectos colapsan.
Tercero, existe una brecha importante en cómo se financia la restauración. Los bosques tardan décadas en recuperarse, pero el financiamiento a menudo cubre solo unos pocos años, y la inversión privada frecuentemente se enfoca estrictamente en el carbono.
Cuarto, las nuevas tecnologías y los flujos financieros están trasladando la influencia hacia gobiernos, empresas o élites locales, reduciendo la toma de decisiones local.
Quinto, tecnologías como drones, monitoreo satelital e inteligencia artificial ofrecen nuevas herramientas para la planificación de la restauración, pero si el acceso sigue siendo limitado, corren el riesgo de aumentar la desigualdad.
Sexto, un clima cambiante ya está alterando dónde y cómo pueden crecer los árboles. La restauración de bosques debe anticipar sequías, incendios y otros riesgos.
Séptimo, la restauración compite cada vez más con la agricultura, la minería y la infraestructura por la tierra, creando tensiones sobre qué significa la restauración y quién decide.
En resumen, cuando objetivos de corto plazo enfocados únicamente en el carbono impulsan la restauración, esto puede socavar tanto los resultados sociales como ambientales. Una restauración duradera requiere iniciativas lideradas localmente, derechos seguros sobre la tierra y los recursos, planificación ante la incertidumbre climática, y tecnologías y mecanismos de financiamiento que genuinamente apoyen a las personas que viven con los bosques.